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Casas en serie para artesanos

Las casas en serie para artesanos diseñadas en 1924 constituye, junto a las casa Dom-Ino y a las distintas variantes de las casas Citrohän, los ensayos más avanzados sobre la sistematización de la vivienda familiar realizados por Le Corbusier en los primeros años de su carrera.

La casa está concebida en forma racional y práctica, prestando especial atención a la importancia de los procesos industriales para la resolución de los problemas de la época, una “economía mecanizada” que proviene de la normalización de las dimensiones, la estandarización de los elementos componentes y la utilización de un sistema constructivo simple. Para los muros se proponía el uso de solomita, bloques de paja comprimida revestidos con 5 centímetros de hormigón proyectado.

El diseño esta abreviado a relaciones geométricas exactas: una planta cuadrada de 7 metros de lado, con un entrepiso limitado por la diagonal del cuadrado, y una altura total para la vivienda que es exactamente la mitad de la diagonal de la planta.

El interior está concebido con un criterio de unidad espacial que permite eliminar tabiques interiores en pos de la economía, limitando la colocación de solo dos puertas. Dentro de la rígida estructura de la vivienda, los volúmenes de los armarios y la escalera están expresados con un sentido plástico y una absoluta libertad formal.

El entrepiso impone en el interior de la vivienda una línea horizontal de 10 metros de longitud, que genera la sensación de “amplitud inesperada” que describe Le Corbusier. Esa referencia lineal del espacio interior esta interrumpida por un pilar que es el único sostén estructural interior, una columna cilíndrica hueca que permite conducir el agua de lluvia desde la canaleta ubicada en la parte media de la cubierta hasta los albañales.

Este único elemento vertical en el interior de la vivienda, se contrapone a la imponente horizontal generada por la losa del entrepiso. Este juego compositivo de contraponer elementos verticales a los horizontales en el límite interior del doble espacio, es parte de un proceso de diseño que Le Corbusier repite sistemáticamente en varias de sus obras, y se manifiesta plenamente en las variantes para la casa Citrohän:

  1. En el primer ensayo de la casa Citrohän de 1920, la escalera caracol es el elemento vertical que confronta con la horizontal del entrepiso (O.C. 1910-1929, pag. 31).
  2.  En los ensayos de 1922 previos a la presentación en el salón d’autonme, el mecanismo se repite, la escalera caracol se interpone a la línea horizontal del entrepiso (FLC 20.727 / 31.179).
  3. En la vivienda de la Colonia Weissenhof de 1927 el conducto de humo de la estufa hogar remplaza la escalera caracol como el elemento vertical contrapuesto. (O.C. 1910-1929, pag. 152).

Estas no son las únicas similitudes con la “máquina de habitar”, repiten de la casa Citrohän la concentración de la fuente de iluminación natural en un único gran vano,  que ocupa la cara libre del doble espacio y le asegura al interior de la vivienda una luz diurna uniforme. También existe similitud en la incorporación del doble espacio como articulador de las funciones de la vivienda,  jerarquizando las áreas sociales o en este caso, los espacios para el trabajo, método que se repite en el diseño del estudio del pintor Ozenfant, realizado un año antes.

El uso del doble espacio es un “mecanismo arquitectónico” que utiliza Le Corbusier para la organización de la vivienda en todas sus villas domesticas a partir de una experiencia vivenciada en un bar Parisino, que el mismo relata en sus obras completas.

interior

Estas coincidencias entre varios de sus diseños no son casuales: dejan de manifiesto la dedicación puesta por Le Corbusier para la generación de una metodología de trabajo que permita resolver el problema de la vivienda seriada.

Esta obsesión por mejorar la calidad de vida del hombre con la mayor economía de recursos posibles, la desarrollo durante toda su carrera, desde los primeros estudios de las viviendas Dom-Ino y las casas Citrohän, hasta el diseño de la unidad habitación, pensada para paliar el déficit de vivienda de la posguerra.

©Marcelo Gardinetti, 2012

“El problema: alojamiento para artesanos con un gran taller (pared libre de 7m x 4,50 m), muy brillante. Disminuir los gastos mediante la eliminación de tabiques y puertas, reducidos por un juego de arquitectura, superficies y alturas normales para las habitaciones. La casa tiene una sola columna, de hormigón hueco reforzado. Paredes isotérmicas. Para toda la casa, dos puertas. La buhardilla en diagonal permite desarrollar el techo en su totalidad (7 x 7 m), la pared también muestra sus grandes dimensiones y, por otra parte, se crea por la diagonal de la buhardilla una dimensión inesperada: Esta casa de campo de 7 metros impone al ojo un elemento decisivo 10 metros de largo.” Le Corbusier, Obras Completas Tomo I 191-1929.

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