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Banco de Londres y América del Sur

Icono de la arquitectura moderna en Argentina y una de las obras más importantes de la arquitectura internacional de la segunda mitad del siglo XX, el edificio del Ex Banco de Londres y América del Sur es una obra singular y un manifiesto sobre el que se basa la obra posterior de Clorindo Testa, uno de sus creadores.

La obra se gestó a través de un concurso por invitación organizado en 1959, para diseñar la sede del Banco en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires. Para su implementación, el Banco envió desde Londres un arquitecto que se estableció en el país para elaborar las bases, elegir los estudios invitados a participar y decidir el resultado del concurso. La propuesta diseñada por Clorindo Testa junto al estudio SEPRA, Sanchez Elía, Peralta Ramos y Agostini, fue seleccionada ganadora por el arquitecto organizador, elección que fue ratificada desde Londres.

El diseño del Banco fue concebido con un criterio de transparencia espacial, flexibilidad funcional e integración contextual, resuelto con actitud plástica y materializado a partir del uso de una técnica estructural no tradicional y de tecnologías de vanguardia, una verdadera lección de arquitectura moderna.

Su inserción en el contexto es exacta. A pesar de su imagen despojada del academicismo de los edificios linderos, mantiene con sutileza el plano de fachadas,  a partir de la rítmica en las pantallas caladas de hormigón que componen el esqueleto exterior y se funde entre los pesados edificios de su entorno con texturas y tonalidades no discordantes, formando parte del  telón que compone una de las caras de la calle.

De una dimensión poética inédita, a partir de sus transparencias el edifico amplia  en el exuberante espacio luminoso del interior la estrechez de la calle, contrastando la imagen tradicional de los edificios bancarios del microcentro porteño, pesados e introvertidos.

En la esquina, el retroceso de la puerta de acceso genera un espacio de transición entre el edifico y la calle que enriquece el espacio urbano. Por dentro, la planta de acceso del edificio se transforma en una enorme plaza cubierta,  libre de muros y columnas, el plano transparente de la fachada permite incorporar la calle al edificio. Como el propio Testa dice “el límite visual desde el interior del banco pasa a ser la fachada de enfrente”. Una pantalla de hormigón suspendida en la parte superior de la esquina, obliga a bajar la mirada desde los pisos superiores y participar visualmente de la calle, acentuando esa intención de integración.

Esta libertad espacial en el interior del edificio es el resultado de una resolución estructural atípica. Una gran columna de hormigón en la parte central que contiene las circulaciones verticales, soporta la losa del techo, armada sobre la base de una cuadricula de 3 metros de lado, de la que cuelgan con tensores de acero las losas de los últimos tres pisos, que contiene las áreas privadas del banco.

Las dos bandejas de uso público por encima de la planta baja, están sostenidas por columnas fungiformes, completamente libres, de bordes enfatizados para generar fuertes referencias horizontales en el enorme espacio central. Ninguna de las losas tiene contacto con el núcleo central, parecen estar suspendidas en el aire, los pisos gozan de una enorme liberación espacial, la planta baja adquiere múltiples alturas y el espacio fluye. Los tres pisos de subsuelo que alojan los servicios, están encerrados en muros de hormigón que le dan rigidez a la estructura.

A excepción de la trama expuesta en la losa superior, los trazos geométricos compositivos no se perciben en el diseño de la planta, pero están implícitos, son generadores de un orden  invisible que se asemeja a la que utilizaban los artistas del cubismo analítico para estructurar sus composiciones.

Los pórticos calados que conforman el límite de las fachadas gozan de un tratamiento plástico casi artesanal. Construidos en hormigón visto, fue elaborado con encofrados de tablillas cepilladas que se perciben en sus caras. Las transparencias de la piel exterior se lograron con el uso materiales de avanzada tecnología para la época: grandes planos de vidrio y carpinterías de perfiles de aluminio.

Declarado Monumento Histórico nacional el 2 de diciembre de 1999, el edificio del Ex Banco de Londres es una obra de referencia que sobrepasa las fronteras de la arquitectura nacional.

©Marcelo Gardinetti, 2012

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