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Abstracto y figurativo

Propuesto como un generador cultural, Anima será sede de diversas formas de expresión de la cultura local. Bernard Tschumi propone un esquema simple en una estructura permeable que recuerda las características del centro medieval de Grottammare. La obra renueva el concepto de urbe del área histórica con un edificio flexible que la equipara en tamaño y exporta características de ese período en su concepción espacial. El Centro se caracteriza por su flexibilidad establecida en el diseño de planos horizontales y circulaciones verticales que facilitan las demandas cambiantes del programa.

El Centro Cultural se establece como un volumen con patio central que en su interior contiene otro prisma levemente girado respecto los ejes de la figura principal. De esta forma, el diseño retoma la noción de recinto y protección característica de la arquitectura medieval, mostrándose en un mismo tiempo permeable y flexible. Una envolvente expresiva por su imagen excavada en los muros del edificio, confiere identidad propia en el tejido urbano. Las grandes superficies laterales son tratadas como una trama estructural orgánica que concede un carácter univoco al edificio.

Sobre una de las caras, la malla estructural se rompe dando lugar al acceso. Una escalera que ocupa casi todo el ancho de la fachada permite arribar a la planta libre elevada. La sala central admite la colocación de 1.500 asientos, una planta flexible que puede configurarse de acuerdo a las necesidades. La rotación del volumen de la sala crea cuatro patios interconectados que permiten actividades distintas dentro de la fluidez conferida al conjunto.

Un sistema de rampas propicia vistas dinámicas cambiantes que permiten comprender el edificio desde diferentes perspectivas. Las áreas principales se complementan con una cafetería, oficinas, un laboratorio y locales de servicios complementarios. Tschumi propone en su primera obra en suelo italiano, un edificio atípico gestado según su propio concepto de revisión de los espacios históricos, pleno de gestos expresivos y espacialidad alterada.

©Marcelo Gardinetti, 2013

“En el interior, hicimos el plan como una plaza ideal (72×72 metros) con la sala principal en el centro. Girando la sala principal hemos generado una secuencia de cuatro cortes trapezoidales o Cortili, lugares de encuentros sociales y reuniones. En el exterior, anclamos las cuatro facciate ideales firmemente en el suelo y se procedió a tallar aberturas en cada uno, de acuerdo con la orientación y el uso. Al ser abstracto y figurativo al mismo tiempo, evitamos la composición de fachada convencional, dándole una presencia fuerte y creativa para la construcción. La imagen, tanto de la fachada delantera como de la quinta fachada (el techo) es un trabajo en progreso y se desarrollará con más estudios técnicos.

Juntos, los dos conceptos de cortile interior y facciata exterior, da como resultado un edificio simple y con una presencia notable. Rinde homenaje a las principales contribuciones de la identidad cultural italiana, y en particular la fachada frente a Pericle Fazzini, un gran artista de Grottammare.”  Bernard Tschumi.

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