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Paisajes integrados

Ajustado a la configuración geográfica de la cuenca montañosa de Arosa, la operación de Mario Botta para el centro Wellness resulta ajena a sus habituales expresiones formales para alcanzar las necesidades funcionales mediante un diseño que propone la integración consistente entre el paisaje construido y la naturaleza.

Botta expresa en la memoria su intención de “construir sin edificio, para afirmar la presencia a través de las partes emergentes (árboles artificiales como la metáfora de la naturaleza) y dejar enterrado el gran volumen con el programa funcional.” Este carácter del diseño resulta determinante en términos cualitativos, al tiempo que resuelve los problemas que proporciona un enclave determinante, sin desoír los mandatos de su propia arquitectura.

El programa se desarrolla en cuatro plantas ubicadas bajo el nivel del suelo. El espacio interior se extiende como logias que siguen la pendiente de la ladera, moduladas de tal manera que admite diferentes modos de organización funcional y un máximo de flexibilidad. Una pasarela de cristal permite vincular las nuevas instalaciones del centro con el hotel existente, o el acceso desde el exterior a ambos edificios.

Las velas que emergen aleatoriamente en la ladera proporcionan la luz y la ventilación necesaria a cada una de las áreas, pero además garantizan desde cualquier ángulo vistas superlativas al paisaje. La ubicación y el tamaño de las hojas permiten graduar la intensidad de luz natural en cada ambiente, iluminación que se complementa de manera artificial mediante un sistema instalado en el empalme entre la pared y el techo. Por las noches, estas luces inciden en el exterior al promover en las prominencias un semblante lumínico que se inscribe entre la vegetación natural, transformando la crudeza del bosque oscuro en una atmosfera sensible.

El techo de las salas está cubierto de césped natural, sembrado sobre una capa de humus proveniente de la excavación que se había retirado y almacenado temporalmente durante la construcción. La mimesis promovida desde la arquitectura alcanza en este acto su punto de mayor alianza.

El edificio del Centro Wellness orada el interior de la montaña, desde donde emerge de manera empática mediante alegorías formales que actúan sobre el carácter de la ladera. En esa simbiosis, la arquitectura no busca disputar la autoridad de la naturaleza. Su objetivo es alcanzar un estado donde la presencia y la ausencia de la arquitectura resulten a las necesidades cualitativas del paisaje. Y es en esa aproximación donde la obra de Botta alcanza su mayor logro.

©Marcelo Gardinetti, 2014©

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