Saltar al contenido.

Avenencia

Una característica destacada del nuevo edificio de la Filarmónica de Elba es la manera en que articula dos estructuras atemporales. El antiguo edificio, construido para ser utilizado como almacén, es revalorizado sin ignorar que sus escasas cualidades arquitectónicas podían virar su destino a una remoción. “Nuestro interés en el almacén no se encuentra sólo en su potencial estructural en desuso, también en su arquitectura. El robusto edificio proporciona una base sorprendentemente ideal para la nueva filarmónica”.(1)

La nueva estructura se posa sobre el antiguo almacén con la misma geometría de su planta, pero mediando un espacio intersticial que articula lo viejo con lo nuevo. Así, el volumen inferior mantiene el carácter rustico y macizo de las construcciones portuarias, mientras el superior se disuelve en una experiencia perceptiva diferente. Las caras alabeadas de la filarmónica y las ondulaciones de su cubierta asienten la levedad estructural de la sala. Pero además proporcionan una identidad formal de aspecto variable que se produce por el reflejo la luz y el agua sobre los paneles curvados de vidrio.

En el vacío generado entre ambas convenciones surge una enorme plaza pública que permite vivenciar la ciudad desde un sitio privilegiado. También limita con claridad práctica aspectos de su funcionamiento: por debajo de la plaza quedan alojadas las funciones propias de la actividad interna del edificio. Por encima, las funciones públicas y la enorme sala filarmónica.

El acceso a la plaza ofrece otro punto destacado de la intervención. Se ordena a través de una larga escalera mecánica que ofrece en su trayecto vistas acotadas de la ciudad y una monumental ventana panorámica que a mitad de camino permite una vista privilegiada del puerto.

La sala principal se ubica en el punto alto de la estructura, sobre soportes mecánicos que absorben las vibraciones para mejorar su acústica. Las gradas de la sala de conciertos se ordenan mediante una lógica que conjuga acústica y percepción visual. Las butacas se disponen sobre una secuencia de terrazas que rodea la escena, ubicada en el centro de la sala para exaltar la presencia de los intérpretes.

El edificio también alberga un hotel de 45 habitaciones y varios servicios gastronómicos que cualifican el carácter público de la intervención. En la estructura baja se disponen amplios espacios para el estacionamiento vehicular.

La alternancia de tonalidades -rojiza en los ladrillos, gris verdoso en el vidrio y blanco de la cubierta- se relacionan en delicada armonía. La conjunción morfológica no muestra fisuras demasiado evidentes, aun cuando el efecto pictórico del volumen superior carga una impronta efectista que somete al antiguo edificio a un papel de abúlico basamento.

Arquitectura es percepción”, dicen Herzog y de Meuron. En este caso, también es una concertación con la historia.

©Marcelo Gardinetti, 2017      

Nota:

  1. Herzog y de Meuron, memoria del proyecto.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: